¿Qué significa la mal llamada “Dieta de Maduro”?

 

 

Foto de archivo del comedor de La Hechicera

 

Los venezolanos no siguen una dieta balanceada…

 

¿Qué significa la mal llamada “Dieta de Maduro”?

 

Desde hace ya un tiempo en Venezuela se está viviendo una situación de escasez de los principales alimentos que forman parte de la cesta básica alimentaria lo que ha llevado a que la población haya sufrido cambios significativos que se reflejan en su aspecto e imagen dado que muchas personas han bajado de peso drásticamente en muy pocos meses y en virtud de ello los venezolanos, de manera jocosa, les ha dado por llamar a este fenómeno: “La dieta de Maduro”.

Es importante informarse si en realidad “La dieta de Maduro” es una simple broma que justifica el descenso de peso de los venezolanos o en realidad se trata de un tema más delicado que se relaciona con la salud nutricional de la población. En ese sentido, consultamos la opinión de la nutricionista Iris Fernández, jefe de la Unidad Nutricional y Dietética de los comedores ULA, para que describiera qué tan saludable o no es “La dieta de Maduro”.

 

Fernández expresó que lo de “La dieta de Maduro” es una dieta que no existe sino que la realidad es que la reducción parcial o total de los alimentos que anteriormente consumían los venezolanos, tales como: harina pan, harina de trigo, arroz, pasta, leche, mantequilla, mayonesa, azúcar, pan, aceite, entre otros alimentos ha llevado a esta pérdida drástica de peso. Para la especialista, es por eso que la mencionada frase no puede catalogarse como una dieta, sino que constituye a un periodo de hambre porque no hay alimentos y por tal motivo la población está perdiendo peso de una manera exagerada y sin ningún control toda vez que dejó de consumir nutrientes provenientes de los alimentos antes mencionados lo cual se traduce en desnutrición.

 

Sin embargo destacó que el consumir algún alimento excesivamente también es perjudicial para la salud, porque eso produce obesidad, pero aclaró que cada uno de los alimentos que existen en la pirámide alimenticia son necesarios en su justa medida.

 

Al respecto afirmó que todos los seres humanos necesitan por ejemplo, pero de manera apropiada, las carnes rojas; las carnes blancas, como pollo y pescado, que son las más necesarias; del arroz y pasta, así como también de las harinas que aportan nutrientes necesarios para el organismo.

 

Con respecto a la leche de vaca indicó que ésta se consume en Venezuela desde siempre por toda la población. Es rica en calcio y proteínas, además de que aporta nutrientes beneficiosos para los niños. Es por ello que debe ser sustituida por otro nutriente que aporte los mismos valores que la caracterizan, así como las propiedades y beneficios porque, si se elimina por completo, se comete un error.

 

Para Fernández, la mal llamada “Dieta de Maduro”, en síntesis, constituye un problema que repercute en la salud de los ciudadanos, a corto plazo, con la baja de peso; pero a largo plazo se puede convertir en una desnutrición calórico-proteica debido a la merma energética causada por el déficit crónico de todos los macronutrientes, lo cual puede conducir, a su vez, a producir enfermedades.

 

La nutricionista tiene una gran preocupación en relación con la alimentación de los venezolanos, dado que hay muchas dificultades para conseguir los alimentos. Es por ello que el consumidor ha buscado opciones para alimentar a su grupo familiar y así sustituir productos de la cesta básica. En este sentido, por las harinas han optado por comprar papa, ocumo, yuca, cambures, plátano, entre otros; las carnes la sustituyen por granos como: caraotas, lentejas, arvejas, frijoles, etc.; los aceites los sustituyen por manteca vegetal o animal de mala calidad y sin saber de dónde procede ese producto. Sin embargo, al parecer todas las opciones representan una gran dificultad para llenar el plato en la mesa venezolana toda vez que obtenerlos se hace cuesta arriba dado que los precios de verduras, hortalizas, granos y frutas cada día son más inaccesibles para el consumidor.

 

Iris Fernández finalizó expresando que el país va rumbo ser un país muy pobre porque una persona que no se alimente bien no solo va ser afectado en su parte corporal sino también en su capacidad mental, teniendo como consecuencia un rendimiento intelectual inapropiado; mal estado de la memoria y capacidad de atención; anemias; generación constante de estrés; depresión y déficit nutricionales, todo esto afecta de forma negativa en los procesos cognitivos que ayudan al individuo a rendir en sus labores diarias.

 

(Anny Maldonado/ CNP. 19536/ Prensa ULA)

 

 

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