Reto para los seres humanos: calcular y reducir nuestra huella de carbono

Al calcular la huella de carbono lo importante es nuestra capacidad para reducirla (Ilustración tomada de www.google.com) Al calcular la huella de carbono lo importante es nuestra capacidad para reducirla (Ilustración tomada de www.google.com)

Para bien o para mal es indudable que los seres humanos, por donde pasemos, dejamos huellas en el planeta: contaminación del agua, aire y suelo; inadecuada disposición de los residuos sólidos y orgánicos, consumo y uso desbordado de tecnologías, gasto excesivo de energía eléctrica, derroche de agua y consumismo, mucho consumismo.

Pero así como originamos los problemas tenemos la capacidad, afortunadamente, de calcularlos e idear soluciones a corto, mediano y largo plazo. Es aquí donde se inserta el concepto de “huella de carbono”, un indicador usado actualmente para medir o contar los gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera por la actividad directa e indirecta de empresas, industrias y de los seres humanos.

El concepto nos lo proporcionó Daniel Vásquez Uribe, egresado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la ULA, maestrante del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (con sede principal en La Plata, Argentina) y gestor y analista de proyectos de la Fundación Al Verde Vivo, ubicada en Bogotá. Este joven nos explicó que la huella de carbono se puede obtener al medir el consumo de electricidad y de agua, producción de residuos, movilidad terrestre y/o aérea, uso del transporte público etc.


“Todas nuestras actividades están asociadas con el uso y consumo de recursos y, por consiguiente, con las emisiones de gases de efecto invernadero que emitimos a la atmósfera las cuales contribuyen, a su vez, con el cambio y desorden climático. Ante este panorama la huella de carbono es una de las herramientas que usamos para intentar poner orden y responsabilizarnos de nuestro impacto, pues permite conocer cuántas toneladas de CO2 (dióxido de carbono) estamos emitiendo”.


En el espacio radial Aula Ambiental –conducido por la doctora Nancy de Sardi, coordinadora de Comisión Universitaria de Asuntos Ambientales- Daniel Vásquez indicó que se puede calcular la huella de carbono de una empresa, de cada uno de nosotros según nuestros hábitos e, incluso, de cualquier producto como, por ejemplo, una computadora, desde la extracción de materias primas hasta su disposición final.


La Fundación Al Verde Vivo es una organización no gubernamental colombiana que funciona desde hace más de 19 años y se dedica a desarrollar proyectos de investigación relacionados con cambio climático, medición de huella de carbono y de huella hídrica, análisis de ciclos de vida de los productos, reforestación, protección de cuencas hídricas y educación ambiental. Sus trabajadores están en capacidad de medir la huella de carbono de una empresa a través de visitas técnicas y el intercambio de información.

 

Daniel Vásquez Uribe es egresado de la ULA y maestrante del del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (Fotografía A.H.) Daniel Vásquez Uribe es egresado de la ULA y maestrante del del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (Fotografía A.H.)

“Estudiamos el registro de consumo de electricidad y agua de esa empresa, características de la movilidad terrestre y aérea, producción de residuos, consumo de agua y papel, entre otras cosas. Siguiendo metodologías aprobadas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (Ipcc por sus siglas en inglés), se contabilizan esos gases de efecto invernadero y se llega al indicador final: cierto número de toneladas emitidas a la atmósfera durante un año”.


Una vez realizado el diagnóstico se le propone a la empresa estudiada una “compensación” por esa huella de carbono y ésta se materializa en plantaciones forestales o de árboles, pues éstos tienen la capacidad de capturar el CO2. “Los árboles se ‘comen’ el dióxido de carbono, lo convierten en madera y nos dan oxígeno. En función de la huella de carbono emitida por esta empresa, sus representantes deben plantar determinado número de árboles”.


La metodología usada por la Fundación Al Verde Vivo es involucrar a los trabajadores y directivos de la empresa, incluyendo a sus familias, en la siembra de esos árboles, para ello los trasladan hasta su sede rural, en donde se materializa la acción en los alrededores del Río Bogotá. Se trata también de jornadas de educación ambiental pues, mediante talleres especiales, se les muestra que la actividad tiene su razón de ser y les invitan a rendir tributo a la vida y a la naturaleza.


“Cuando se neutralizan los gases de efecto invernadero que emite la empresa, ésta pasa a ser ‘carbono neutral’, un concepto que genera discusión porque algunos piensan que la huella de carbono puede convertirse en un negocio perverso, es decir, países ricos u organismos pueden plantar sus árboles y pagar por su contaminación, pero lo que se busca es que, una vez establecida la huella, se establezcan estrategias para reducirla mediante la educación ambiental: consumo inteligente y responsable de los recursos, buscar la co-eficiencia, no malgastar etc. Este punto es el más complejo porque implica la humano, lo social, y no sólo el medir y compensar”.