ULA comprometida con formalizar una política institucional sobre Gestión de Riesgos
Desde finales de los años 90 el tema de la Gestión de Riesgos de Desastres comienza a escucharse en el mundo entero con la preponderancia que corresponde, gracias en buena medida a las lecciones aprendidas durante el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales 1990-1999 que estableció las Naciones Unidas.
En la Universidad de Los Andes, distintas iniciativas, individuales y colectivas, vienen dándose desde hace varias décadas, en este tema, y estos esfuerzos se han profundizado últimamente debido al impacto que están dejando los desastres en Venezuela y en América Latina, un impacto que se hace evidente ante las recientes emergencias que se han registrado en nuestro país tras la reaparición del fenómeno ENOS y las acentuadas lluvias y sequias que el mismo ha generado en el último año.
Ante esta realidad, la Universidad de Los Andes ha decidido implementar una política institucional, orientada a fomentar el compromiso de esta casa de estudio con la gestión de integral del riesgo de desastres, y en la actualidad se encuentra evaluando, junto a un grupo de expertos la manera de promover a lo interno de su seno, políticas que mejoren y profundicen la coordinación, articulación y gestión de los esfuerzos que desarrolla la Universidad de Los Andes en este tema.
El profesor Alejandro Linayo, quien es un reconocido experto en la materia y un promotor incansable del tema de la Gestión de Riesgos de Desastres tanto dentro como fuera de nuestro país se ha sumado a esta iniciativa emprendida por el Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y de las Artes y del Consejo de Estudios de Postgrado de la ULA, en procura de consolidar mecanismos y políticas institucionales que permitan una mayor articulación y eficiencia de los esfuerzos que en este sentido se hacen en el seno de esta casa de estudios.
Experiencia sostenida
En uno de sus últimos documentos, Linayo señala que "el apoyo al tema de la reducción de los desastres, tanto en las etapas de prevención-mitigación de riesgos como en las de preparación-respuesta ante eventos adversos, por parte de la Universidad de Los Andes ha sido una constante durante las últimas décadas. Prueba de ello son la existencia de organismos como la Fundación para la Prevención del riesgo Sísmico FUNDAPRIS, espacio de referencia regional, nacional y mundial en el tratamiento del riesgo sísmico que durante más de tres décadas ha operado en el seno del Laboratorio de Geofísica de la Facultad de Ciencias, o el rol que nuestros investigadores han jugado tanto dentro del Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático IPCC como en otras iniciativas internacionales de alto nivel vinculadas a la caracterización global de riesgos, o los cientos de trabajos de investigación e iniciativas académicas en temas vinculadas a la caracterización y tratamiento de riesgos que han sido desarrollados por la Escuela de Geografía y su Instituto, la Escuela de Ingeniería Civil y sus grupos de Ingeniería Sismoresistente, el Centro Interamericano para el Desarrollo Integral del Ambiente y el Territorio CIDIAT, la Facultad de Ciencias y su grupo de Geofísica, la Facultad de Medicina, entre muchos otros. Todos estos esfuerzos han sido desarrollados de manera sostenida desde nuestra universidad a fin tanto de entender las razones que promueven la construcción de riesgos de desastres en nuestra sociedad, como de identificar mecanismos correctivos orientados a prevenir y mitigar dichos riesgos".
El por qué de una política
Linayo explica que "la ocurrencia de desastres socio-naturales en Venezuela ha causado consecuencias nefastas a lo largo de toda nuestra historia, y esta situación ha tendido a agravarse en los últimos años. Conviene recordar que múltiples estudios desarrollados hasta la fecha apuntan a que los eventos naturales (terremotos, inundaciones, deslaves, etc.) generadores de desastres que hemos vivido en el pasado, se seguirán presentando en el tiempo, dado que dichos eventos, lejos de ser fenómenos aislados y circunstanciales, constituyen parte de la dinámica de los procesos naturales que se dan en nuestro territorio".
Paralelamente –indicó el experto en gestión de riesgos y miembro de Fundapris- es fundamental comprender también que la consolidación de modelos inadecuados de desarrollo urbano y rural ha propiciado que las condiciones de vulnerabilidad tanto de nuestra región como de nuestro país sean, en la actualidad, sumamente graves. "Son innumerables los ejemplos de vastas inversiones en infraestructura de desarrollo de todo tipo, tanto de carácter público como privado, caracterizadas por estar ubicadas en zonas de alta amenaza y en condiciones no aptas para resistir eventos naturales que, aunque no sabemos cuándo, tenemos la certeza de que ocurrirán".
Para este experto, estos elementos demuestran que este problema que hoy enfrentamos es esencialmente un problema centrado en la insostenibilidad del modelo de desarrollo imperante y la manera como este define la relación que mantenemos con el territorio que ocupamos.
Mucho por desarrollar
Ante dicho panorama, la Universidad de Los Andes ha dado pasos, probablemente insuficientes, pero muy importantes relacionados con la preservación del ambiente, como los impulsados por la Comisión Permanente de Ambiente, así como por otros proyectos insterinstitucionales impulsados por el CDCHTA, como es el caso del proyecto Parque Metropolitano Albarregas (Pamalba).
"Queda pendiente sin embargo el desarrollar esfuerzos similares en la otra vertiente del problema de la insostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo, aquella que se manifiesta en la existencia de escenarios en donde el territorio pareciera haberse transformado en una amenaza permanente para nosotros los seres humanos y nuestros asentamientos. En este sentido es mucho lo que puede ser desarrollado desde nuestra universidad. Contamos afortunadamente con las capacidades, la experticia, los recursos y los aliados necesarios para instrumentar en muy poco tiempo una agenda institucional dirigida a promover la reducción del riesgo de desastres tanto en nuestra región como en nuestro país", indicó Linayo.
¿Cuál es la idea?
Los profesores Alejandro Linayo, Raúl Estéves, Carlos Ferrer, Rosa Ramírez, por citar algunos, trabajan en la consolidación de los primeros equipos técnicos de trabajo que definirán el Plan de Acción que en este sentido será desarrollado en la Universidad de Los Andes. La idea es que, además de fomentar la prevención y mitigación de riesgos de desastres, se establezca un compromiso institucional de incorporar formalmente, dentro de los múltiples programas académicos de tercer y cuarto nivel que se ofrecen, herramientas adecuadas y pertinentes que les permitan a los futuros egresados, incorporar la gestión de riesgos en su quehacer profesional y con ello minimizar las posibilidades de que estos profesionales se conviertan en futuros constructores de escenarios de vulnerabilidad.
Para este grupo de académicos, es igualmente importante la profundización de la promoción, la articulación institucional y el apoyo a iniciativas de investigación y de formación en temas vinculados a la reducción de desastres, como es el caso del Programa de Maestría en Gestión de Riesgos Socio-Naturales y Tecnológicos, aprobado recientemente por el Consejo Universitario y que próximamente funcionará en el Instituto de Geografía de la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales.
Alejandro Linayo, fue enfático al finalizar, señalando que "sin menoscabo de la prioridad que tiene el fomentar la prevención y la mitigación de riesgos en el seno de la ULA, también es necesario profundizar el compromiso que debe desarrollar la universidad a fin de estar preparada para responder ante futuros desastres. Un compromiso que, más allá de fundamentarse en razonamientos éticos, morales y/o de compromiso social, constituye una demanda interna fundamental, una estrategia de supervivencia, para una institución universitaria que está asentada dentro de un territorio de elevado potencial sismogénico, lo cual se traduce en que estemos forzados a convivir con una amenaza que, inexorablemente, en algún momento, demandará de nuestra parte este tipo de capacidades". Carmen Betancourt C.N.P 14.024


