La investigación en universidades sometida a la asfixia presupuestaria

Alejandro Gutiérrez, Coordinador del Cdchta-ULA, ya avizoraba la difícil situación que debían sortear los hacedores de ciencia e investigación de las universidades públicas.

La eliminación progresiva del PPI ha generado molestias en distintos sectores académicos del país, ubicados en su gran mayoría en las universidades autónomas venezolanas.

Los académicos  e investigadores de la Universidad de los Andes esperan que el Estado rectifique sobre la medida, de decretar la muerte del Sistema de Promoción del Investigador.

La Universidad de Los Andes es la segunda universidad del país con mayor número de investigadores adscritos al Sistema de Promoción al Investigador o PPI,  programa que fue creado por el Estado venezolano en 1990 para estimular el desarrollo de la investigación académica, impedir la fuga de cerebros y contribuir al desarrollo de la ciencia y tecnología nacional. El PPI contribuyó a que la investigación científica y tecnológica se hiciera más atractiva y apreciada en nuestro país.

Este programa promovió la incorporación de nuevos investigadores y la permanencia de aquellos que habían llegado a la edad de jubilarse, además de contribuir a la  consolidación de los postgrados nacionales y a la formación de una generación de relevo, así como el estimulo y la expansión de las áreas del conocimiento, la densificación de las redes de investigación temáticas y el incremento de su calidad y su pertinencia social.
Se suman a los rasgos positivos que distinguieron este programa, el apoyo a las publicaciones periódicas y el fortalecimiento de las revistas científicas venezolanas, colocando gran cantidad de ellas en índices de referencia mundial.

El PPI logró en 20 años de existencia logró obtener una base de datos sobre la investigación científica y tecnológica por disciplina y por investigador, siendo así el principal indicador de la capacidad de Venezuela en materia de recursos humanos en el área de ciencia y tecnología.

Pese a su éxito, desde el año 2009 el Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología no hizo los llamados a convocatorias y cada vez en mayor manera alteró el funcionamiento del Programa, sumiendo a los investigadores en una suerte de limbo, pues no termina de definirse el destino del mismo.
La situación se ha tornado cada vez más insostenible, agravada con el anuncio por parte del Oncti, del pago del primer trimestre de 2010, exclusivamente para los investigadores a quienes no se les había vencido su certificación, dejando fuera del sistema a 2 mil 450 investigadores, de los cuales más de 100 profesores son miembros de la Universidad de Los Andes.

Muerte anunciada

Lo que parecía una buena noticia, por parte del Oncti, al cancelar su compromiso con los investigadores, se convirtió en consternación y la ratificación de la muerte progresiva del sistema.

Sin embargo, esta medida no ha tomado por sorpresa a los investigadores. El profesor Alejandro Gutiérrez, Coordinador del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico, Tecnológico y de Las Artes de la Universidad de Los Andes, ya avizoraba la difícil situación que debían sortear los hacedores de ciencia e investigación de las universidades públicas, temor que dejó plasmado junto a sus homólogos del Núcleo de los CDCHT y equivalentes, en la prensa nacional en varias oportunidades.

Entre otras cosas solicitaron a los representantes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industria Intermedias dialogar para lograr avances en cuanto al destino del Oncti, la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, ampliación de recursos financieros para el apoyo de la investigación científica en las universidades nacionales y por supuesto la continuidad del PPI, sin que ninguna de estas solicitudes rindieran frutos.

Ahogo Financiero

Los investigadores temen que el ahogo a las universidades autónomas desde el punto de vista de la asignación presupuestaria y el establecimiento de leyes y medidas, alejadas de la discusión con el sector científico y tecnológico, pueden ser los primeros pasos de un eslabón que conduciría a la politización e ideologización del sector científico nacional, como parte de una política de Estado.

En tal sentido, el profesor universitario y ex Coordinador General del CDCHTA de la Universidad de Los Andes, profesor Oscar Aguilera, indicó que el PPI es un sistema de referencia que brindó a los responsables del sector científico nacional la oportunidad de evaluar a sus investigadores y sirvió de marco de referencia a las Universidades para mantener y mejorar sus bases de datos; por lo que el cierre del mismo irá en desmedro de instancias como el CDCHTA que lleva sus registros a partir de dicho modelo.

Para Aguilera, a pesar del recorte presupuestario, es en éstas instancias donde se está financiando la investigación científica, pues la Misión Ciencia suspendió todo tipo de financiamiento a sus usuarios.

Se suma – explicó Aguilera- el hecho de que han sido impuestas algunas medidas a las casas de estudios superiores, a través del Decreto 6.649, el cual prohíbe la asistencia de investigadores a actividades académicas en el exterior sin que estén certificadas por la Vicepresidencia de la República, así como la adquisición de equipos y de manera significativa, fueron incluidas en esta medida de control, la impresión de revistas, perjudicando aún más a los investigadores nacionales.

Diagnóstico de los conocedores

El pasado 19 de julio, miembros del núcleo de los CDCHT y autoridades de postgrado de las universidades nacionales, presentaron una radiografía de la situación que aqueja al sector investigación, donde advirtieron que “con el recorte presupuestario del 2009 y el presupuesto deficitario del 2010 se ve disminuida la capacidad de supervivencia de la investigación que se ha desarrollado en las universidades así como de los proyectos de los investigadores recientes”.

Según cifras

oficiales “existe una inversión en el país del 2,69 por ciento del PIB en Ciencia y Tecnología que nos iguala con países desarrollados. Sin embargo, hay evidencias de que el grueso de la inversión LOCTI no está llegando a los hacedores de ciencia y tecnología. Estadísticamente, la correlación entre la inversión LOCTI y su manejo por investigadores reconocidos (PPI) es marginal”.

Continúan los integrantes del núcleo de los CDCHT, “Los sistemas universitarios de apoyo a la investigación se han venido desmantelando por la asfixia presupuestaria. En las universidades que aun pueden, se desarrolla una estrategia de sobrevivencia para mantener lo bueno del sistema científico desarrollado.

En algunas, se mantienen con grandes sacrificios los Programas de Estímulo  a la Investigación y de apoyo a los grupos de investigación, como es el caso de la Universidad de Los Andes. Sin embargo, esta situación es insostenible a mediano plazo”, según reza la declaratoria.

Alejandro Gutiérrez, advirtió sobre la fuga de investigadores, de amplia y mediana trayectoria a otros países, y tomando una cifra aportada por los miembros del Núcleo de CDCHT y equivalentes señaló “sólo en Estados Unidos de América hay un número superior a los 8 mil profesionales nacidos en Venezuela que trabajan en actividades vinculadas a la Ciencia y la Tecnología, mientras que otro tanto de profesionales se han desplazado otros países en busca de mejores propuestas e incentivos”.

Control de la Divulgación

Paradójicamente el Gobierno Nacional mantiene una constante queja sobre las universidades autónomas, señalándolas de estar a espaldas de la sociedad, pero les restringe la impresión de sus revistas científicas, por considerarlo un gasto suntuario, a menos que la Vicepresidencia de la República, autorice la utilización de dichos recursos para este fin.

Asimismo, cada vez son menores, los recursos asignados por dependencias universitarias, como el CDCHTA, para la difusión y divulgación de los diferentes centros, institutos o grupos de investigación, debido al otorgamiento, por cuatro años consecutivos del mismo presupuesto.

No todo es dinero

La eliminación progresiva del PPI ha generado molestias en distintos sectores académicos del país, ubicados en su gran mayoría en las universidades autónomas venezolanas. Quienes no dudan en destacar que más que un incentivo socioeconómico, el PPI se convirtió en el único sistema nacional que califica y valora el desempeño de los profesionales que ejecutan con altos estándares de calidad, proyectos de investigación en las distintas áreas del conocimiento.
“Ser integrante del PPI, concluye El coordinador del CDCHT de la ULA,  era motivo de orgullo, porque te distinguía entre los mejores investigadores del país, gracias a los esfuerzos que planteaban los académicos en las distintas áreas de investigación y que de una u otra forma imprimían compromiso con la labor académica y de investigación que continuamos haciendo, a pesar de las circunstancias”.

Los académicos  e investigadores de la Universidad de los Andes esperan que el Estado rectifique sobre la medida, de decretar la muerte del Sistema de Promoción del Investigador y se impulse el sector científico tecnológico en el país, para lograr el desarrollo científico y tecnológico, necesario para mejorar las condiciones de vida de gran parte de la población.

 

 

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