Rafael Almeida: “Programa de Becarios Académicos y Plan II vitales para el funcionamiento de la Universidad”
Tanto el programa de Becarios Académicos, como el programa de Formación de Generación de Relevo, Plan II, suspendido desde hace más de un año, son de gran importancia para la continuidad de áreas vitales como la formación académica de pre grado y la de investigación, ya que en la actualidad la Universidad de Los Andes no cuenta con los recursos financieros para realizar llamado a concursos para profesores, en las áreas que se requieren ni tampoco con los mecanismos para la incorporación de noveles investigadores que releven a los académicos que han dedicado su vida a éste sector, en nuestra casa de estudios.
A esta conclusión llegó el coordinador de la comisión designada por el Consejo Universitario para la evaluación de dichos programas, profesor Rafael Almeida, quien además sostiene que en esta coyuntura que atraviesa la universidad, ambos son pertinentes, pero que requieren de reformas que dinamicen su funcionamiento dentro de la institución, para lograr su continuidad.
En este sentido, Almeida resaltó que uno de los problemas principales son los recursos financieros con los que cuentan, aclarando que el Plan II posee presupuesto para su funcionamiento, el cual es el 0, 75 por ciento del presupuesto ordinario, asignado a través de las medidas de Puerto La Cruz, del Consejo Nacional de Universidades, con vigencia desde hace ya varias décadas. Mientras que el Programa de Becarios Académicos, desde su génesis no cuenta con presupuesto, si no que sobrevive de la asignación financiera de varias instancias académicas de la universidad.
Propuestas de la Comisión
En lo que respecta al Programa de Becarios Académicos, la Comisión encargada de la evaluación de ambos programas y encabezada por Rafael Almeida, presentó una propuesta al Consejo Universitario, el pasado 27 de julio de 2010, cuya primera parte exponía la situación financiera del programa y la segunda parte, algunos aspectos más detallados relacionados a la sostenibilidad del mismo.
“La propuesta para la sostenibilidad del programa- relata Almeida- es que una parte de los recursos que el Gobierno, que se destinan para la reposición de cargos profesorales, se asignen al programa, al menos por un año, quedando sólo por este lapso de tiempo, congelados los concursos en la mayoría de las facultades”.
Según explicó Almeida, este programa requiere
para su funcionamiento de unos 2 mil 500 millones de bolívares fuertes, por lo que si el Consejo Universitario aprueba esta medida que significa un sacrificio, se subsanaría el pecado original, ya que desde su creación no ha contado con fondos permanentes para su funcionamiento.
Almeida no niega que la decisión es difícil para los miembros del Consejo, por lo que ha pensado en otra propuesta o como el mismo la ha llamado el “plan b”, que consiste en que se destine una parte del Coeficiente Variable de las Universidades, por el orden los mil millones, para el funcionamiento del programa. Lo que también significaría un sacrificio, pues tendría que disminuirse el número de becarios, en la actualidad son 220, a unos 120-140, además de hacer un recorte presupuestario a otros programas académicos, como el PEI y ADG
Las reformas en este programa, al parecer no serán sólo desde el punto de vista financiero, pues la comisión evaluadora ha propuesto que se adecúe su nombre a Programa de Becarios Académicos de Postgrado, por considerarlo más conveniente.
“Para los becarios académicos tenemos una forma detallada de realizar la evaluación. Quiénes pueden ser los jurados, cómo serán evaluados, todo está claramente detallado en el informe presentado al Consejo Universitario. La idea es que tratemos de escoger al personal más idóneo dentro del universo de todos los estudiantes de postgrado y es por ello que propusimos la realización de una prueba de credenciales, otra de conocimientos, así como una de aptitud docente”, explicó Almeida.
Plan II
En el caso del Plan II- explicó el profesor e investigador de la Facultad de Ciencias- hemos presentado la propuesta de un nuevo baremo, el cual detalla cómo se evaluaría al aspirante, el tutor también es evaluado, de acuerdo a su productividad científica, el plan de formación es evaluado por una comisión formado por personal externo a la ULA, para que no haya subjetividades, al igual que se valora al Grupo de Investigación. Todo eso aparece en el baremo presentado al Consejo Universitario, luego de terminada nuestra evaluación y esa sería la manera de llamar a los aspirantes del Plan II en una nueva convocatoria, porque recuérdese que existe una convocatoria suspendida por el Consejo y sólo ese órgano puede decidir su reanudación o eliminación.
Ante la ausencia de discusión, por parte del Consejo Universitario de este tema, Almeida considera que “lo que deberíamos hacer es implementar estas propuestas a la brevedad posible, en el 2011, ya sea con un nuevo llamado o un llamado nuevo, deberíamos estar escogiendo una nueva generación de relevo, deberíamos estar activando el Plan II, y a su vez deberíamos estar implementando la propuesta para asegurarle unos fondos recurrentes al Plan de Becarios Académicos, y a su vez aplicar los mecanismos de escogencia planteados”.
No hay dudas para el profesor Rafael Almeida que ambos programas poseen objetivos distintos y que ambos programas son indispensables en estos momentos, lo que a su juicio es menester que sea entendido por los miembros del máximo órgano de decisión de la Universidad de Los Andes, el Consejo Universitario, por lo que espera que pronto sean llamados a la discusión de ambos programas.
“Yo entiendo que lo urgente está sobre lo importante y que hay mucha urgencias en este momento. Sin embargo, hay que tener una visión de lo que es importante para la universidad y además una visión de lo que puede resultar trascendente en el funcionamiento futuro a corto y mediano plazo en la Universidad de Los Andes y dedicarle el tiempo necesario, terminó diciendo, Rafael Almeida, quien coordinó la comisión designada por el Consejo Universitario para la evaluación tanto del Programa de Becarios Académicos como el Plan II.


