La ULA marchó por presupuesto total y contra la política de “retazos” del gobierno

La contundencia de la  marcha-protesta convocada por la Universidad de Los Andes,  y que ocupó la atención de ciudadanos y medios de comunicación este jueves 21 de octubre,  radicó en el poder de unidad de sus participantes frente a una necesidad global y la búsqueda de sus soluciones. 

Pareciera insólito que un régimen que se precia de ser socialista, además de estar montado en el poder político a través de los votos democráticos, no fuera capaz de cumplir el mandato de la propia Constitución.

Cumplir con la educación sin mezquindad alguna, es garantizar los rieles del desarrollo de un país, por donde transitarán las mejores ideas de progreso y el crecimiento económico.

La fortaleza de la marcha de la comunidad universitaria fue otra de las tantas expresiones abiertas, cívicas, que constituye un llamado de alerta al propio gobierno que, según esta misma comunidad, no está cumpliendo con su deber para satisfacer los derechos y aspiraciones de los ciudadanos.

Igualmente constituye una exhortación a los miembros de los diferentes sindicatos y gremios que hacen vida en la ULA, a indagar sobre la actitud de algunos representantes (a excepción de la Apula),  de no hacer presencia en una cita obligada para defender el presupuesto de todos. Otros “líderes” se dedicaron, de manera notoria, al irresponsable acto de desconvocar y boicotear la actividad. No obstante, sus  voces fueron desconocidas ante la multitudinaria presencia de obreros y empleados.

Arranque

Tras salir, con ímpetu y entusiasmo desde predios del Complejo La Liria, en la avenida Las Américas de la ciudad de Mérida, la notoria concurrencia enarboló las banderas de las exigencias y lanzó las consignas desde cada sector. Los empleados y obreros por garantías de un mejor salario y servicio de salud eficiente, los docentes por ajuste de salarios, pagos de ascensos y de prestaciones sociales que datan desde 1998, así como una cobertura de seguro equilibrada al resto de los beneficiarios universitarios.

Los estudiantes, entre muchas solicitudes,  claman por la optimización de las providencias para la salud, el transporte, mejores becas y mantenimiento de planes para los más desasistidos como lo es el Programa Fray Juan Ramos de Lora.
El sector de personal contratado también  expuso su preocupación por la inexistencia de los recursos prometidos para la regularización de su situación laboral, así como la cancelación de los beneficios que expone la Normativa Laboral vigente. Vale referir que todos estos montos se mantienen en deudas desde enero del año 2008.

Sin embargo, la ruta que desbordó el cruce por la calle 26 de viaducto Campo Elías para luego doblar por la avenida 4 y empalmar cuadras abajo con la avenida Gonzalo Picón, conservó el sentimiento de reconocimiento a la Universidad de Los Andes, como la casa que forma a los hijos de esta nación.

Retazos

Si el gobierno, se jacta de “Estar cumpliendo con el sector universitario con la aprobación de los recientes créditos adicionales”, es importante destacar que estos recursos solo son parte del pago de deudas atrasadas, que está en la obligación de saldar con estos venezolanos.

Ni siquiera son deudas con la institución, son deudas con miles de familias venezolanas que hacen vida laboral en la ULA.

Pero es que todavía se mantiene una realidad que el mismo gobierno se empeña en no cambiar. Vuelve a asignar una cuota presupuestaria de 989 millones de bolívares para el año 2011 y desconoce el monto total que planteó la ULA que alcanza los 1 mil 800 millones de bolívares, para el funcionamiento idóneo.

La política de créditos adicionales volverá a la escena junto a los consabidos atrasos de beneficios laborales.  Peor aún,  se torna incomprensible cuando el gobierno formula su presupuesto nacional  con base en un petróleo a 40 dólares el barril, pero que  actualmente lo recibe  por concepto de venta a un promedio de 60 o 70 dólares cada uno. Saltan las preguntas, ¿A dónde se va el remanente de ganancias multimillonarias de estos ingresos petroleros? ¿Por qué entrega migajas a un sector vital para el impulso del país? ¿Por qué mantiene a los trabajadores universitarios con el salario más bajo de Latinoamérica?

No está sola

El recorrido de la marcha,  estuvo enmarcado por el respaldo de la comunidad emeritense quien también le acompañó a pasos, desde balcones y ventanas. 

En la marcha también hubo representación de la Unet,  Luz, Upel, Unesr, UNA, Fapuv y ex rectores.  Su llegada se situó en las adyacencias del Centro de Atención Medico Integral (Camiula) por el canal de bajada de la avenida Urdaneta, ello con la intención de centrar también la atención en la profunda preocupación que produce el depauperado servicio de salud que ha generado el  continuo recorte presupuestario.

Son cerca de 47 mil usuarios seriamente afectados,  entre empleados y familiares docentes y estudiantes de la comunidad universitaria.

Esta comunidad ansía el retorno de largos periodos de tranquilidad presupuestaria, creación académica, producción investigativa y estabilidad laboral. La comunidad universitaria rechaza el ambiente de desgaste a la que ha sido sometida, cuya intención es doblegarla a un proyecto ideológico que intenta apartarla de sus valores universales y de pluralidad de pensamiento.

Sin embargo, y tal como quedó demostrado, frente a la momentánea coyuntura de asfixia y maltrato, la bicentenaria Universidad de Los Andes sabe que no está sola.

 

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