Facultad de Odontología celebró su aniversario con actos protocolares
La Coral fue refundada
** Bajo el manto de Santa Apolonia, patrona de los odontólogos, la comunidad de la Facultad de Odontología se reunió para celebrar su nuevo aniversario
En el patio central de la Casona La Sierra se realizó el acto central con motivo del sexagésimo octavo aniversario de la Facultad de Odontología de la Universidad de Los Andes, fundada el 9 de junio de 1942 por los miembros integrantes del Consejo Universitario de la época, pero que, en este día especial de celebración, fue recordado por autoridades universitarias, decanos, miembros del Consejo de Facultad, estudiantes, empleados y obreros quienes hacen vida en sus instalaciones.
La eucaristía marcó el inicio del 68 aniversario de la Facultad de Odontología que, a juicio de su decano, profesor Justo Miguel Bonomie, es una dependencia académica que sigue proyectando su misión hacia la atención de la comunidad afectada por enfermedades de salud bucal. “Hoy, 68 años después, decimos con orgullo que seguimos extendiendo su objetivo hacia la región andina y otros estados que demandan nuestra atención, bien por medio del servicio comunitario o bien por actividades de extensión”.
Expresó el decano Bonomie, que la Facultad de Odontología como toda institución, está inmersa en una situación de crisis presupuestaria, sin embargo hoy, particularmente, sienten satisfacción porque luego de 68 años al servicio de las comunidades han crecido, no sólo en el trabajo que en ella hacen, sino también en la formación y atención de estudiantes que cursan la carrera de Odontología de la Universidad de Los Andes. “Estamos en un momento de crisis, pero es un día para celebrar. Estoy seguro que Dios bendice a la Facultad de Odontología, para que, en la medida de las posibilidades de esta administración, y las que están por venir, podamos ir logrando los objetivos que nos planteamos”.
Dijo el profesor Bonomie que en el proceso de enseñanza-aprendizaj
e de la carrera de Odontología de la ULA no puede hablar de particularidades, debido a que el trabajo lo realizan en equipo para poder proyectarse hacia la comunidad que demanda atención en salud bucal, aspecto que resaltó dentro de la misión fundamental de la Facultad.
Por su parte el profesor Patricio Jarpa, designado por los miembros del Consejo de Facultad como orador de orden en este nuevo aniversario de la Facultad de Odontología, decidió, en su discurso, cambiar la reseña histórica por un llamado de reflexión dados estos tiempos difíciles que vive la Universidad de Los Andes y en particular la Facultad de Odontología. En este sentido, destacó la necesidad de unir esfuerzos para defender principios y valores, aunado al legado dejado por generaciones precedentes. “Que lo intrascendente no distraiga, unamos esfuerzo para seguir adelante, y cumplir con el mandato heredado”, dijo Jarpa.
Respecto a la importancia y significación de la fecha, el orador de orden y ex decano de la Facultad de Odontología, expresó que lo más importante es la representación de sus hijos y jóvenes egresados, que con sus saberes y sensibilidad social, cumplen con la noble función y el apostolado de atender al prójimo en sus necesidades de salud bucal. “Nos llenan de orgullo los colegas odontólogos egresados, que se encuentran dispersos en el país y en otras partes del mundo, pero que del mismo modo se entregan al servicio de la huma
nidad, al tiempo que proyectan el quehacer del Alma Mater en la cual se han formado, podemos decirlo con certeza de vivencia histórica que la Universidad Venezolana, con sus aciertos y dificultades, cumple su rol fundamental de formar profesionales integrales, hombre y mujeres de ciencias que contribuyen a buscar la verdad para la solución de los grandes problemas nacionales”.
Para finalizar, el profesor Jarpa enfatizó, en sus palabras, el llamado especial a profesores, estudiantes, empleados y obreros, quienes son la esencia de la Universidad de Los Andes, para que juntos, respetando las diversas opiniones, hagan causa común en torno a las aspiraciones legítimas, que como integrantes de esta casa de estudio tienen todos. “Les invito a no dejarnos distraer por lo intranscendente, a que nuestro fervor no decaiga, a que nuestra esperanza no sea vana, que nuestro espíritu siempre esté presente, vivo, palpitante, terco y empecinado en el afán de buscar la verdad y de afianzar los valores trascendentales del hombre”.


