?Programa Fray Juan Ramos de Lora inicia octava cohorte con una matrícula de 664 estudiantes

El Programa Fray Juan Ramos de Lora de la Secretaría de la Universidad de Los Andes, llegó a su séptimo año consecutivo de aplicación, desde sus inicios en el año 2003. Este programa ha logrado atender ininterrumpidamente siete cohortes, iniciándose este viernes 15 de enero la octava con una matrícula estudiantil de 664 jóvenes. El programa cuenta con la participación de 36 planteles de los diferentes sectores geográficos del estado Mérida, el páramo, la zona panamericana, los Pueblos del Sur, la zona periférica de Mérida y del valle del Mocotíes. Con el inicio de esta cohorte se abre la oportunidad para los bachilleres de la llamada población flotante.

Domingo Baptista, coordinador del Programa Fray Juan Ramos de Lora, resaltó dijo que “Este año hay una particularidad, en el 2009, ya para finalizar el cuarto trimestre, acordamos, en la Comisión Ejecutora del Programa, darles oportunidad también a todos aquellos estudiantes de la llamada población flotante, hoy llamada población bachilleres. Esta población -hemos conocido- tiene alrededor de más de 3000 estudiantes esperando una oportunidad para ingresar a la universidad, son bachilleres que han hecho intentos a través de las pruebas de selección y de las demás pruebas de admisión y han fracasado. Si estos estudiantes son de la misma condición socioeconómica que estamos exigiendo, consideramos merecen también la oportunidad. La edad no es limitante y no es problema, sólo hay que ratificar la condición socioeconómica a través de una encuesta y una visita domiciliaria que realiza un profesional de trabajo social. Al ratificarse esas condiciones y aún teniendo el bachiller 20 ó 25 años de edad, tiene la opción de ingresar al programa al igual que los otros estudiantes regulares, quedando en sus manos hacer el esfuerzo y aprobar el programa para alcanzar un cupo en la Universidad de Los Andes”.

Las actividades en el Programa Fray Juan Ramos de Lora, se iniciaron este viernes con la realización de la prueba de diagnóstico psicosocial. Ésta consiste en un estudio que realiza el Centro de Investigaciones Psicológicas antes de iniciarse el plan académico de los estudiantes, permitiendo identificar características personales, sociales e intelectuales. Sirviendo además para conocer quién es quién en cada grupo y en cada región de donde proviene, razón por la cual se aplica el primer viernes de enero del año electivo del programa, dando inicio luego a los talleres específicos de formación integral y tutoría académica la semana siguiente de haber realizado la prueba.

“El Programa de Formación Integral y Tutoría Académica, es para la preparación de los estudiantes, estos vienen con una serie de deficiencias ya sean de orden personal, social, escolar, vocacional y hasta intelectual. Tenemos un programa que es casi un curso de transformación de todas estas características deficientes que traen los bachilleres, por lo que, a través del esfuerzo que ellos hacen y de la buena administración pedagógica de los docentes, éstos deben cambiar sus características para avanzar a la etapa de nivelación que los prepara definitivamente para ingresar a las carreras”, señaló el profesor Baptista.

Esta oportunidad que la Universidad de Los Andes, a través de su Secretaría, le ofrece a la población estudiantil de escasos recursos socioeconómicos, ha permitido demostrarle al país, que sí se cree en la pertinencia social y se ejercitan los principios de equidad, de justicia social y de calidad. Finalizó Baptista con un mensaje para los bachilleres que están participando en el programa: “Si los alumnos entienden que ésta es una oportunidad que no se repite. En ellos está el esfuerzo para lograr el triunfo y cambiar el destino de cada uno de ellos y hasta de su familia, el que triunfe en su universidad le está dando un triunfo también a su familia, a su región y al país”.