La gratitud a la vida es también un estilo de vida saludable

 

Imagen tomada de la web.

La vida es el más sublime de los regalos y nos fue dada por Dios, sin pedirla y sin saber si la merecíamos o no. Nadie pudo elegir nacer o no nacer, ni tuvo la posibilidad de escoger su forma física, su tamaño, el color de sus ojos, la textura de la piel o su coeficiente intelectual. Tampoco pudo seleccionar a sus padres, ni el país en el cual nacer, ni la época ni el contexto histórico. Todos nacimos en un tiempo concreto y dentro de una determinada matriz cultural que marca lo que somos y hacemos, lo que pensamos y creemos.

Debemos asumir la vida con una actitud de asombro, agradecimiento y humildad porque somos únicos e irrepetibles, somos un milagro de Dios. En el mundo hay millones de personas pero no hay nadie como tú. Nadie puede mirar el mundo con tus ojos, nadie amar con tu corazón. Tú eres dueño de tus alegrías, tus tristezas, miedos y esperanzas y por eso tú decides lo que haces y lo que dejas de hacer. Tú decides lo que eres y puedes llegar a ser.

Si recibimos vida, debemos amar la vida y dar vida, eso es un gesto que enriquece, que ayuda a vivir y que crea vida en los demás, que rescata, libera y salva a las personas. Tal vez este sea el secreto más importante de la vida y el más ignorado. Vivimos intensamente la vida sólo cuando la regalamos. Solo se puede vivir cuando se hace vivir a otros.

Debemos agradecer humildemente lo que somos y lo que recibimos. Muéstrate siempre agradecido. La gratitud es un sentimiento que nos eleva el corazón. Es hora de que vivas entonando en tu corazón y en tus labios la canción de Violeta Parra: “Gracias a la vida”.

Anny Maldonado/CNP.19536/PRENSA-ULA 

 

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