“Ramón J. Velásquez fue indeclinable en su apego a la democracia”

Profesor Ramón González E., estudioso de la obra periodística de Ramón J. Velásquez (foto: Marlene Otero) 

La vida de Ramón J. Velásquez, el periodista, fue rica en momentos fascinantes; el tachirense de temple sereno que descolló en la vida política y en el campo de los estudios históricos, fue protagonista del periodismo que se modernizó en el siglo XX con los cambios de la historia política venezolana.

El profesor Ramón González Escorihuela, también periodista e historiador, ofreció ayer una conferencia sobre el oficio de periodista de Ramón J. Velásquez, el ilustre tachirense nacido en Colón, rodeado de un ambiente muy estimulante; hijo de maestro Ramón Velásquez, director del Diario Católico por el año 1925, y de la destacada docente Regina de Velásquez,  en sus propias palabras, su infancia transcurrió “entre el plomo de la imprenta y las aulas de clase”.

De su natalicio se cumplieron 100 años el pasado 28 de noviembre, ocasión propicia para conmemorarla, junto al 50 Aniversario de la ULA Táchira.

El conferencista, fundador de la carrera de Comunicación Social de la ULA, regresó en el tiempo para recordar que la edad de nueve años Ramón J. Velásquez tuvo sus primeras experiencias en el periodismo, ayudando a su padre en las correcciones de pruebas en los talleres de imprenta del Diario Católico. Y en el liceo Simón Bolívar, lugar de maestros destacados, recibió la influencia del periodista e intelectual Carlos Rangel Lamus, fundador de medios impresos, quien a ver sus condiciones lo capta para el periodismo.

Refirió el profesor González que Velásquez combinó sus estudios de bachillerato con el oficio de redactor y jefe de las revistas Nautilus y Mástin, que luego se llamó “Antena”.  A la edad de 16 años se hizo jefe de Redacción del periódico El Nacional del Táchira, entre los años 1933 y 1934.

Ofreciendo detalles sobre el clima social y político de la época, el profesor González relató que la familia de Ramón J. Velásquez se trasladó a Caracas, para que su hijo culminara sus estudios de bachillerato;  años más tarde, también en la capital culminó sus estudios de Derecho, que inició en una Extensión de la Escuela de Derecho de la Universidad de Los Andes que para entonces, funcionaba en San Cristóbal.  Por esos años, se vincula con quien sería un músico descollante para el país, Luis Felipe Ramón y Rivera, con quien hizo el programa “La voz de la Cultura”, que transmitían por la emisora “La Voz del Táchira”.

Protagonista de la modernización del periodismo

La década de los años 40 impulsa a Ramón J. Velásquez en el ejercicio del periodismo, tanto en el reporterismo y en la jefatura de medios impresos, como en el ejercicio del periodismo institucional. Asiste y protagoniza entonces los años de modernización del periodismo, ya que, anota el profesor Ramón González, el surgimiento de diarios como Últimas Noticias y El Nacional, marcan el cambio del periodismo doctrinario que se hacía en los años 30, al periodismo informativo, basado en el relato de los hechos.

En 1941 Ramón J. es reportero del diario Últimas Noticias, y en 1943 trabaja en esas lides para el recién fundado diario El Nacional. Luego de producirse los hechos de la Revolución de Octubre de 1945, Velásquez trabaja en el gobierno de Rómulo Betancourt, al frente de la Oficina de Relaciones Interamericanas. Más tarde, también sería jefe de la Corporación Venezolana de Fomento.

El periodista y la historia política

“El periodismo de Ramón J. Velásquez tuvo estrecha relación con los sucesos históricos del país”, dice el profesor Ramón González. Velásquez, el periodista,

Con amenidad, el profesor González contó que en 1945 Ramón J. realizó una ingeniosa entrevista al diplomático Diógenes Escalante –quien fuera designado por el presidente Medina Angarita como candidato a ser su sucesor. Esa entrevista le dio méritos para que Escalante eligiera a Velásquez como su asistente privado. Fue bajo esas funciones cuando el periodista es testigo del episodio histórico de súbita demencia de quien tendría que haber sido electo presidente de Venezuela, Diógenes Escalante, candidato por el partido gobernante PDV (Partido Democrático Venezolano). El episodio se conoce como el de las “camisas voladoras”.

En 1948, relata el conferencista, Ramón J. Velásquez “se coló” en la Conferencia de la OEA celebrada en Bogotá y es allí cuando es testigo de los hechos del Bogotazo, el 9 de abril, sucesos que cambiaron la historia de Colombia.

En noviembre de ese año se produce el golpe contra Rómulo Gallegos y se instala la Junta Militar de Gobierno. Ramón J. Velásquez es puesto en prisión por un lapso breve.  En su afán de editor de publicaciones de corte político, cuenta el conferencista que Velásquez crea junto a Agustín Catalá la publicación “Hechos”, la que fue censurada por el gobierno.  También emprende la aventura periodística de la revista “Signo” junto a intelectuales como Juan Liscano, Alfredo Tarre Murzi, entre otros, con patrocinio de Jóvito Villalba. Refiere el profesor González que con este proyecto Ramón J. Velásquez perfila un periodismo político de oposición seria, inteligente.

En las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente gana Jóvito Villalba, a quien le roban las elecciones y el régimen de Pérez Jiménez arrecia su dictadura. Cierran “Singo”, y la aventura editorial más arriesgada de Ramón J. Velásquez, junto a Leonardo Ruíz Pineda y otros luchadores por la democracia fue escribir el Libro Negro, donde acusan las violaciones a las libertades políticas que comete la dictadura. Velásquez cae preso por estos escritos, a principios de 1953 y es liberado a finales de 1954, relata el conferencista. Posteriormente se vincula al proyecto editorial de Miguel Ángel Capriles, con la revista Élite. Éste le propone dirigirla como jefe incógnito, lo que acepta Velásquez para evadir el castigo de la dictadura. Realiza esta tarea entre 1955-1956. Este año vuelve a prisión, acusado de tramar el magnicidio contra Pérez Jiménez. Compartió la prisión con Gumersindo Rodríguez, Teodoro Petkof, Francisco Prada, Germán Lairet, entre otros.

Con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, Ramón J. Velásquez sale de la cárcel. Cuenta el historiador y periodista Ramón González que Velásquez, incansable, vuelve al periodismo para asumir la dirección del recién creado diario El Mundo, de Miguel Ángel Capriles. El diario, refiere González, llevaba impreso el lema “Más quiero una libertad peligrosa que una esclavitud tranquila”…

Indeclinable vocación democrática

Ramón J. tuvo una "indeclinable vocación por la democracia" dijo el Prof González, luego de referirse a los diversos episodios en que el periodista enfrentó las barreras y presiones de la censura política.

Ya en democracia, cuenta que Velásquez mantuvo su postura íntegra de militante de la libertad de prensa, al no ceder ante las presiones de la directiva de El Nacional, en 1968, para favorecer a un candidato presidencial. Era entonces director de ese periódico. Su decisión lo llevó a renunciar. Luego vivió esta misma experiencia en este medio, en el año 1979, indica el profesor González según cartas consultadas, cuando el veterano periodista volvió a retirarse del diario rechazando la promoción de candidaturas políticas.

“Velásquez fue un periodista íntegro, que conoció todos los estadios del periodismo a lo largo de su vida profesional. Era indeclinable en su apego a la democracia, los hechos lo demuestran –subraya Ramón González. Su amplitud y tolerancia fueron ejemplares; ejerció un periodismo ético, como lo demuestran sus renuncias a El Nacional, y un periodismo formador”.  

 

Recordando la valoración del historiador Manuel Caballero sobre Ramón J. Velásquez, el conferencista Ramón González recuerda que todo estudio sobre la historia, la política y el periodismo en Venezuela llevará indefectiblemente a la obra de Ramón J. Velásquez.