Huella de carbono de Faces entre 140 y 160 toneladas de CO2

A Faces ULA le corresponde sembrar entre 500 y 600 árboles para compensar su huella de carbono (Fotografía: Ramón Pico) A Faces ULA le corresponde sembrar entre 500 y 600 árboles para compensar su huella de carbono (Fotografía: Ramón Pico)

Daniel Vásquez Uribe se planteó el reto académico difícil -pero no imposible- de cómo construir una universidad sustentable y, para ello, ha iniciado el camino en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Los Andes (Faces), de donde es egresado.

Cómo maestrante del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (con sede principal en La Plata, Argentina), Vásquez Uribe está desarrollando en Faces un proyecto de investigación a partir de siete ejes temáticos: consumo responsable de recursos, medición de huella de carbono, manejo sustentable de residuos, riqueza del paisaje, institucionalidad, educación y comunicación para la sustentabilidad.

Tenemos que hacer un alto en la huella de carbono utilizando una de las definiciones más sencillas, ofrecida por los responsables de la empresa española CO2herencia y que dice, literalmente, así: “es la forma que existe de medir el impacto o la marca que deja una persona sobre el planeta en su vida cotidiana. Se determina según la cantidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) producidos y se puede cuantificar por individuos (a través de nuestra calculadora) o por empresas (es posible calcular las emisiones de una organización, evento, servicio y/o producto)”. Pues bien, por ser su especialidad, además de algo innovador en Venezuela, este joven ha puesto mayor énfasis en la medición de huella de carbono en Faces a través de la medición del consumo de electricidad y de agua, caracterización de la producción de residuos, movilidad terrestre de sus visitantes, movilidad aérea del personal, uso del transporte público etc.

Daniel Vásquez Uribe avanza en su proyecto de construir una universidad sustentable (Fotografía A.H) Daniel Vásquez Uribe avanza en su proyecto de construir una universidad sustentable (Fotografía A.H)

“La huella de carbono en Faces está entre 140 y 160 toneladas de Dióxido de Carbono o CO2, pero contamos con un pequeño margen de error, pues las cifras de consumo de agua y electricidad no son muy claras, así como la caracterización de producción de residuos”.

Aquí surge una interrogante común: si ya sabemos cuál es la huella de carbono ¿Qué hacer? ¿Cómo revertir el daño causado al ambiente? ¿Cómo involucrar y sensibilizar a la comunidad universitaria de Faces? ¿Qué programas se pueden poner en marcha?

“Para compensar esa cantidad de GEI es necesario plantar en Faces entre 500 y 600 árboles los cuales, al cabo de pocos años, capturarán esa huella de carbono y la convertirán en madera y oxígeno. Ya hicimos una visita técnica con el ingeniero forestal Javier Guerrero y tenemos ideas de dónde es factible sembrar, cuántos árboles, qué especies, densidad y cercanía entre éstos. El estudio también arrojó que se sembrarán 146 árboles en el espacio de Faces, otros en el Núcleo Liria y aún debemos definir el resto”.

Pero lo que sí es un hecho es la plantación, en la que se involucrará a la comunidad universitaria de esta facultad, dando cumplimiento al penúltimo eje temático de la investigación, dedicado a la educación para la sustentabilidad. También se tiene pensado invitar a los alumnos de varias escuelas merideñas para que sean ellos mismos los que siembren los árboles y aprendan todo lo relacionado con la huella de carbono que imprimimos a al ambiente.

Daniel Vásquez explica que el paisaje debe valorarse más allá de lo verde y, en este sentido, enumera las fortalezas de Faces desde el punto de vista ambiental: un microclima especial, sombras para acostarse y leer un libro, sonido ambiente de cientos de pájaros que mueven semillas, todo un ecosistema construido y muchas obras de arte que se integran, además del programa Faces consciente, un espacio sustentable –a cargo de los profesores César Mora y María Virginia Baptista- a través del cual se construirá, muy pronto, la infraestructura necesaria para reciclar papel, cartón y residuos orgánicos y en la que se involucrarán profesores, empleados, obreros y estudiantes.

“Para dar fortaleza y legitimidad a este proyecto contamos con el apoyo del decanato de la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales a través del profesor Raúl Huizzi, del Centro de Investigaciones y Desarrollo Empresarial (Cide), Grupo de Investigaciones sobre Agricultura, Gerencia y Ambiente (Gisaga) de Faces; Comisión Universitaria de Asuntos Ambientales (Cuaa), Foro para Estudio del Cambio Climático (Fecc) y del Circuito Universidad de Los Andes para el Manejo Integral de los Desechos (Ciulamide). También debemos mencionar instituciones externas a la ULA como el portal Comunicación Continua y la Fundación al Verde Vivo”.

Una vez cumplida la meta de sembrar los árboles en Faces, lo ideal es hacer una réplica en otras facultades de la ULA porque reducir la huella de carbono significa, a su vez, disminuir el consumo de recursos y los costos. “Sería espléndido tener un control estricto al usar el agua, la electricidad y el papel y que este mecanismo de ahorro se refleje luego en dinero que pueda invertirse en un fondo verde”.