Canciones dedicadas a la naturalez se interpretaron en Aula Ambiental

Alei Toro y Tibisay Rubí interpretaron las canciones de Alejo Toro, Patrimonio Cultural de Mérida (Fotografía A.H.)

Don Alejo Toro fue nombrado Patrimonio Cultural del Estado Mérida por sus aportes como compositor de temas musicales y por sus actuaciones teatrales y, aunque ya no está entre nosotros, su hija, Alei Toro –docente de la Escuela Básica Rivas Dávila- y su nieta, Tibisay Rubí Rivas –estudiante del Liceo Fray Juan Ramos de Lora- mantienen viva su memoria interpretando sus canciones.
En el espacio radial Aula Ambiental, conducido por la doctora Nancy de Sardi, coordinadora de la Comisión Universitaria de Asuntos Ambientales, Alei y Tibisay no sólo resaltaron los valores artísticos y personales de Don Alejo Toro, sino que también, con el apoyo del cuatro, cantaron para los oyentes varios de sus temas.
El repertorio estuvo compuesto por canciones alusivas al cuidado de la naturaleza, la relación armónica entre seres humanos y animales y el crear conciencia en nuestros pequeños acerca del mundo que nos rodea. “Mi papá  siempre compuso temas educativos para los niños –aclaró Alei Toro- para que ellos entendieran que son parte primordial de la naturaleza. Mi hija y yo heredamos su patrimonio cultural”.
Por su parte, Tibisay Rubí dijo sentirse complacida por compartir ese momento en la radio “sembrando conciencia a todas las personas, porque tenemos que cuidar el ambiente que nos rodea y el agua, que es nuestra fuente de energía”.
El sapo y la rana y El becerrito, fueron algunas de las canciones que interpretaron.
El sapo y la rana
El sapo y la rana
están en la charca (bis)
la rana trabaja
y el sapo le canta (bis).
Croac, croac, croac.
El sapo y la rana
cuidan el ambiente (bis)
todo lo contrario
de la misma gente (bis).
Croac, croac, croac.
El sapo y la rana
cuidan el planeta (bis)
y a nadie le importa
lo que le pase a ésta (bis).
El becerrito
El becerrito mueve el rabito
para espantarse los mosquitos
pero la vaca se rasca la pata
para quitarse las garrapatas.
Y el pavorreal allá en el corral
sabe de todo menos cantar
y la gallina no se imagina
que en la cocina la van a guisar.
La pauralata pecho de plata
canta que canta de mata en mata
y el cristofué que no se ve
anda diciendo que va a llover.
Alejo Toro recibió varios premios, pues también fue reconocida su habilidad como imitador de los sonidos que emiten los animales y de algunos instrumentos musicales. “Mi papá era payaso, mago, titiritero, músico y cantante, le gustaba la radio y trabajar con los niños, además, sus actividades siempre eran gratuitas. Grabó un aguinaldo que se llamaba El gallo parrandero, el cual ganó muchos premios porque imitaba a este animal a la perfección”.
En Aula Ambiental Alei Toro y Caribay Rubí  también interpretaron Agüitas del Mucujún, una canción compuesta por varios integrantes de la familia Toro y que se convertirá en el himno del Festival Brisas del Mucujún, que ya cumplió quince años. He aquí la letra:
Agüitas del Mucujún
De la luna siente el pueblo
la falda de los picachos
de bucares todo el tiempo
de araguaneyes en mayo.
Donde un buey y un bri caballo
labran la tierra los tres
y entre la loma se ve
las canas de la montaña
y todos los arroyitos
que se hacen uno en El Chama.
Valle Grande y Vallecito,
La Culata y El León, El Escorial
y El Playón, La Calera y San Benito.
Agüitas del Mucujún, agüita que cae del cielo,
Agüitas del Mucujún, agüita que bebe el pueblo.
Luce fiel el arroyito
pa’ que no se contamine
deja que baje y camine
que pase por los pueblitos.
Si cuentas puedes tomar
para hacer tu medicina
agüita mas cristalina
no volverás a tomar
Agüitas del Mucujún, agüita que cae del cielo,
Agüitas del Mucujún, agüita que bebe el pueblo.

El tema Agüitas del Mucujún se convertirá en el himno del Festival Brisas del Mucujún, que ya cumplió quince años (Fotografía A.H.)

Esta canción fue muy oportuna, pues la creación de la Comisión Universitaria de Asuntos Ambientales se debe a un proyecto que diversos especialistas entregaron al Consejo Universitario de la ULA para proteger al Río Mucujún de nuevas alteraciones del equilibrio hidrológico, de deforestaciones, construcciones de complejos urbanísticos habitacionales y de actividades agropecuarias que demanden el consumo de grandes cantidades de agua, además de evitar que las aguas servidas se devuelvan a los cauces de los ríos.