En el espacio público todos debemos tener cabida

Orestes Sardiñas (en primer plano) y Edvania Torres, investigadores de Cuba y Brasil, respectivamente (Fotografía A.H.)

Dos investigadores, la brasileña Edvania Torres y el cubano Orestes Sardiñas, vinieron a Mérida para participar como ponentes en el cuarto Taller Internacional Grandes Ciudades Latinoamericanas, organizado por el Centro Interamericano de Desarrollo e Investigación Ambiental y Territorial (Cidiat), el Servicio Alemán de Intercambio Académico (Daad) y la Red Científica Alemania-Latinoamérica (Recall).

Edvania Torres es doctora en Geografía y docente de la Universidad Federal de Pernambuco, y Orestes Sardiñas es Máster en Ciencias, geógrafo e investigador auxiliar del Instituto de Geografía Tropical de La Habana. Ambos hicieron un alto en sus tareas académicas y formaron parte del espacio radial “Aula Ambiental” –conducido por la doctora Nancy de Sardi, coordinadora de la Comisión Universitaria de Asuntos Ambientales- en donde compartieron una pequeña parte de sus ponencias.

Edvania Torres, autora de “Espacios públicos y mercancías: Más allá de la informalidad”, indicó que lleva seis años estudiando el espacio público, para lo cual le mueve una pregunta: ¿Existe un espacio genuinamente público, con amplia accesibilidad para todos, independientemente de las condiciones económicas de cada uno?, y para contestarla, investigó en ciudades de países socialistas y capitalistas.

“Siempre tenemos un patrón estético de lo público, además de una perspectiva desde nuestro origen, pero en ese espacio debemos tener cabida todos y mientras exista una mercancía todos desean acceder a ésta, sea una ‘logo marca’ o ‘productos genéricos’. Lo que nos afecta de estos espacios públicos, de verdad, es que no podemos caminar sobre los aceras y las calles”.

Ahora bien, Torres aclara que el espacio público tiene una materialidad, pero también una inmaterialidad, es decir, engloba el aspecto cultural y social, pero también, por ejemplo, la publicidad. Sin embargo, mencionó que en Sao Paulo se prohibió la colocación de grandes carteles publicitarios, a fin de resaltar, precisamente, la inmaterialidad. “Pero es importante que sepamos que una fiesta tradicional es también una mercancía porque muchos sacan provecho por el uso de las instalaciones: los cantantes, los que rentan los equipos de sonido etc., lo cierto es que el espacio público es el lugar de consumo esencial para la reproducción de la vida en sus distintas formas”.

Al hablar de informalidad en los espacios públicos Edvania Torres indicó que en Brasil, al igual que en otros países, existe confrontación entre los comerciantes formales y los informales. “Si profundizamos un poco más nos damos cuenta de que la informalidad es más que la venta de productos -lícitos o no- es también cuando trabajamos más de lo que nos pagan. Igualmente hay informalidad en la movilidad, pues el surgimiento de moto-taxis, por ejemplo –que se ha convertido en un problema en muchas ciudades latinoamericanas- se debe a que el transporte colectivo no está atendiendo las demandas y los ciudadanos quieren llegar rápidamente a diversos lugares, es por eso que este tema es mucho más complejo y debemos mirarlo con cuidado”.

Orestes Sardiñas, autor de “La vivienda informal como expresión de la vulnerabilidad urbana en áreas seleccionadas de la ciudad de La Habana”, concibe el espacio público como un área construida para el ciudadano y que debe servir a éste en todas sus manifestaciones, pues de otra manera podría crear conflictos y descontento.
“Este espacio debe ser para el hombre, para que se sienta más pleno y pueda desarrollar, no sólo sus actividades económicas sino también espirituales, como el ocio, la recreación y el disfrute del tiempo libre que, cada vez más, son indicadores de calidad de vida, no sólo en sociedades desarrolladas sino también en las nuestras, pues tenemos derecho a eso”.

En Cuba, por ejemplo, por ser un contexto diferente, quizá no se observa la informalidad en los espacios públicos como en otras ciudades latinoamericanas, es decir, no existe la ocupación de éstos de modo tan masivo y desordenado como en otras urbes. “En mi país la informalidad es menos invasiva porque hay más control y se hacen valer las regulaciones. La informalidad no hay que negarla, pues ha sido una alternativa para los sectores que no pueden ganarse la vida de otra forma, por tanto, no puede conducir a conflicto ni entorpecer la vida diaria. Se debe formalizar la informalidad y que todos tengan un espacio”.

El tema central del cuarto Taller Internacional Grandes Ciudades Latinoamericanas fue la Informalidad y pobreza, viejas y nuevas formas y sus impactos en la gobernabilidad. Asistieron investigadores de Alemania, Brasil, Colombia, Argentina, Cuba y Venezuela.