José María Poveda: “Felicidad es estar bien con uno mismo, con los demás y con el mundo físico”

 La salud mental está avalada por muchos factores que, la mayoría de las veces, se conjugan entre sí. Uno de ellos es el ambiente, el cual, según sean sus características, contribuirá -o no- a elevar nuestra calidad de vida.
 
Con la ayuda de José María Poveda de Agustín, psiquiatra y docente de la Universidad Autónoma de Madrid, descubrimos que, en Europa, por ejemplo, cada día son más las personas que prefieren vivir en el campo, sin el estrés diario de las ciudades.
 
En este contexto “se recupera un tipo de calidad de vida que, cuando se trata de generar en las ciudades, es artificial, pues el diseño de éstas tiene ventajas funcionales, pero se han reproducido a sí mismas como cánceres, es decir, como una forma de vida desproporcionada, sin un crecimiento sostenible”.
 
La tendencia en Europa es recuperar calidad de vida viviendo en contextos en los que es posible estar en contacto con los sonidos de la naturaleza, los cuales tienen efectos sobre los ritmos de los seres humanos. “Nos adaptamos más al ritmo del sol y la luna, y del día y la noche cuando estamos rodeados de naturaleza y los cinco sentidos se agudizan más. Se ha comprobado que en la naturaleza, tener el sentido del olfato desarrollado, es una cosa práctica; por el contrario, en la ciudad, puede hacer que estemos en contacto, por ejemplo, con olores repugnantes”.
 
En el espacio radial “Aula Ambiental”, este docente español afirmó que el caminar por el campo, por ejemplo, hace que tengamos ventajas sobre el Alzheimer, cuyo desarrollo se facilita con tareas monótonas y la ausencia de la lectura y de relaciones sociales.
 
“Está muy bien el tema del campo porque permite, en algunas circunstancias, el contacto con los animales, de los cuales se pueden obtener beneficios muy inmediatos: los mamíferos, por ejemplo, se parecen extraordinariamente a los seres humanos y entre sus particularidades está que son capaces de tener, captar, vivir, transmitir y aumentar contactos emocionales. Los gatos tienen una manera natural de relacionarse con las personas introvertidas, mientras que el caballo es beneficioso para el autoestima”.
 
¿Existe una llave para abrir la puerta de la felicidad?
 
La felicidad –definida por el doctor Poveda- es estar bien, primero, con uno mismo; segundo, con los demás y, tercero, con el mundo físico, con lo que está pasando. “La relación de uno con uno, si es buena, es lo ideal; y de uno con los otros dependerá de la distancia que tengamos física, mental, emocional y amorosamente con los demás y cuando ésta es la correcta, todo está muy bien. Si estas tres relaciones son claras entre lo primero y lo segundo, además de realistas con lo externo, es más fácil acercarnos a la felicidad”.
 
 
Es probable que para valorar la belleza de las cosas cotidianas debamos toparnos con un accidente desagradable, la muerte de un ser querido o entrar en un estado depresivo pues, aunque parezca cruel, hacen falta estos contrastes para que reconozcamos y seamos conscientes de los momentos felices que experimentamos.
 
“Lo primero es saber que la vida tiene lo feliz y lo infeliz,  pero si tenemos esperanza de que las cosas pueden ir mejor, todo funcionará. Una cosa es el optimismo (anticipar lo bueno) y otra la felicidad, es decir, estar muy bien con lo que hay y saber asumirlo. Cada presente -ir a un lugar maravilloso o estar con gente igual de maravillosa- es el resultado de nuestra creatividad, de lo que somos capaces de hacer con nuestra inteligencia. Si estamos alegres y optimistas ahora  es más fácil que acertemos.
 
El cambio no está en ser testigos de un amanecer hermoso, por ejemplo, sino dentro de cada uno de nosotros, que de repente decidimos estar contentos con lo que pase porque el simple hecho de estar vivos es algo impresionante”.
 
Durante la entrevista surgió el trabajo en equipo como una forma de lograr resultados felices y exitosos. En este caso, Poveda dijo sentirse impresionado al ver que en Venezuela tenemos los mejores peloteros del mundo, pero no hay un solo equipo que compita en el ámbito internacional exitosamente. “Es imprescindible tener buenas relaciones con los cercanos. Estoy convencido de que si un país tan rico como este aprende a trabajar en equipo, conseguirá logros extraordinarios que van a hacer que la gente sea aún más feliz”.
 
No es la primera vez que el doctor José María Poveda de Agustín viene a Mérida, por tanto, era imperioso preguntarle su opinión sobre nuestra ciudad y su respuesta se centró, precisamente, en la ausencia del trabajo en equipo, indispensable para solucionar los problemas políticos, sociales y ambientales que nos rodean en este momento.
 
“Me parece que están jugando con ustedes mismos como niños chicos con cosas que son muy serias como es la organización de una ciudad tan bella como Mérida. No conozco las líneas de aguas subterráneas y mucho menos las líneas subterráneas del poder, pero los principios del trabajo en equipo son los mismos, es decir, la cooperación es indispensable.
 
La propia Universidad de Los Andes, por ejemplo, debería ser tomada en cuenta para resolver con urgencia el problema del tránsito vehicular actual, una situación inadmisible en una ciudad que podría tener la mejor calidad de vida de Venezuela. No creo que sea culpa de ninguna persona individual, sino de un estilo de vida, pero hacen falta personas individuales que decidan buscar maneras constructivas de hacer cosas de acuerdo con un plan positivo y apreciando siempre lo que venga de los demás”.