COMUNICADO - CONSEJO UNIVERSITARIO

En vista de los graves hechos de violencia acaecidos en las adyacencias del Edificio Administrativo de la Universidad de Los Andes el pasado 17 de junio del año 2009, circunstancia en la que algunos integrantes del comando intergremial  bloquearon las vías públicas mediante el uso de un par de autobuses propiedad de la universidad, encendieron neumáticos y detonaron morteros, al mismo tiempo que ofendían y violentaban los derechos individuales de la profesora Christy Rangel, directora de Personal de nuestra casa de estudios, el Consejo Universitario fija posición ante la comisión de un atropello que a todas luces desnaturaliza la autenticidad del reclamo gremial.   

 

 

 

 


REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD DE LOS ANDES
CONSEJO UNIVERSITARIO

El Consejo Universitario de la Universidad de Los Andes, en uso de las atribuciones legales que le confiere el artículo 26 la Ley de Universidades.

En vista de los graves hechos de violencia acaecidos en las adyacencias del Edificio Administrativo de la Universidad de Los Andes el pasado 17 de junio del año 2009, circunstancia en la que algunos integrantes del comando intergremial  bloquearon las vías públicas mediante el uso de un par de autobuses propiedad de la universidad, encendieron neumáticos y detonaron morteros, al mismo tiempo que ofendían y violentaban los derechos individuales de la profesora Christy Rangel, directora de Personal de nuestra casa de estudios, el Consejo Universitario fija posición ante la comisión de un atropello que, a todas luces, desnaturaliza la autenticidad del reclamo gremial. 

En atención a las drásticas repercusiones que eventos de esta naturaleza tienen para la estabilidad de la institución y la paz ciudadana, este máximo organismo de conducción universitaria se dirige a la opinión pública y  a la comunidad universitaria en especial para exponer lo siguiente:

      CONSIDERANDO
     
Que los miembros del comando intergremial rechazaron la propuesta de diálogo de la Directora de Personal, le negaron el derecho a hablar en asamblea, con lo que violentaron su legítimo derecho a la defensa, sabotearon mediante abucheos e insultos sus declaraciones a la prensa y, finalmente, en un hecho sin precedentes en la historia universitaria reciente, le impidieron mediante amenaza física el retorno a su oficina de trabajo. 

      CONSIDERANDO
     
Que los integrantes del comando intergremial reclamaban la entrega inmediata de la base de  datos que el Rector de la Universidad de Los Andes debía llevar a la Secretaría de la OPSU, al tiempo que exigían el cumplimiento de compromisos laborales no presupuestados por la universidad,  detonante que sirvió para hacer reclamos paralelos que iban desde el supuesto autoritarismo del Rector, el control de la asistencia de los profesores, el derecho al voto y la apertura de espacios de diálogo.
     
Dada la magnitud de las consideraciones antes expuestas, el Consejo Universitario de la Universidad de Los Andes:

 

   ACUERDA
    
 PRIMERO: Que es imperativo saber diferenciar entre el reclamo justo y el violento, porque los medios son tan importantes como los fines. El respeto es la regla de oro de la convivencia ciudadana pues está visto que el traspaso de los límites civilizados impide la paz social y la asamblea tumultuaria no puede ser acreditada como una práctica democrática. Es preciso agregar que tampoco hay punto de comparación entre el ambiente civilizado que prevalece en el Consejo Universitario y el atropello sufrido por una autoridad de la Universidad de Los Andes. Desde el año 2005, el CNU no aprueba el presupuesto universitario, y por tres años consecutivos, en medio de un cuantioso boom petrolero, el presupuesto ha sido reconducido. De esta manera la Universidad de Los Andes ha sido agredida, y se juega a la disolución  institucional; plan que cuenta con seguidores en nuestra casa de estudios. El reclamo es moral: ningún universitario que se precie de tal puede ser una herramienta ciega al servicio del intento de destrucción de la Universidad; de allí nuestro firme rechazo a los llamados que  hacen algunos sectores minoritarios para que se profundice la intervención.
    
SEGUNDO: Que es necesario enfatizar el apego a los canales regulares para dirimir las diferencias. El diálogo es crucial para funcionar en escenarios complejos, de modo que no es viable que cada sector hale en direcciones distintas. Los gremios piden diálogo pero usan medios violentos pese a que el Consejo Universitario jamás les ha negado la posibilidad de exponer sus demandas; han preferido el escándalo antes que la solución concertada de los problemas.  Es de lamentar que los esfuerzos negociadores del director de la OPSU, profesor Antonio Castejón, hayan tenido esta deriva contra la paz interna. De allí que el Consejo Universitario reafirme una vez más su actitud dialogante, pero también su voluntad de hacer respetar la normativa legal vigente.

Dado, firmado y sellado, en el Salón de Sesiones, a los veintinueve días del mes de junio de dos mil nueve.

 

      Mario Bonucci Rossini                          Argimiro Castillo Gandica
      Rector                                                    Secretario-Encargado 

 

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